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sábado, 30 de septiembre de 2017

Recuerdo II

Qué habrá sido de él,
de sus ojos de hierba,
del sol de aquellos sábados,
del imán en el aire.

Siempre fue caprichosa la memoria.

De pronto le recuerdo
llenándome de luz cada lunar,
curvando mi cintura,
trazando corazones en mi boca.

La nostalgia sonríe
y todo se concentra en el ínfimo espacio
que ocupó un infinito.

Y regresa a mi piel un febrero lluvioso
y el pálpito de un beso irremediable.

Hoy su recuerdo es
un júbilo encarnado entre las sienes.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Paradoja

No sé qué hago aquí,
flotando sobre un hilo
que se soltó del tiempo.

Escribiendo de nuevo versos invisibles,
rellenando vacíos con tu nombre,
buscándote en mi brújula sin flecha.

No sé qué hago aquí
donde habita un ayer y cuatro despedidas,
donde viajo a merced de un aire impredecible
y confundo al silencio con tus ojos.

O tal vez sí lo sé:
sucede que no quiero que no existas.

Necesito volver de vez en cuando
y encontrarme contigo en la intemperie,

aquí donde morí,
aquí donde tú existes.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Nostalgia

La nostalgia
se desliza en mis hombros sin permiso,
casi como una seda paulatina
que tiñe de colores agridulces
el uniforme gris de la cautela.

A lo lejos escucho cómo hablabas
de aquel vestido rojo
que ceñía la piel de los instintos
y que nunca llegaste a regalarme
porque entonces las horas abarcaban promesas
y el tiempo era una prórroga infinita.

Tengo un beso de lluvia en la memoria
en esta noche ocre
y poco a poco empiezan a borrarse
los suicidios del alma.

A lo lejos la arena huele a hierba.

Sacudo las cenizas del letargo
y abro por fin los ojos, imprudente,
para mirar de cerca a la añoranza.

La miro y lleva puesto aquel vestido rojo
El que nunca llegaste a regalarme.

jueves, 31 de agosto de 2017

Tristeza

Ella nunca se va,
aguarda agazapada en una letanía
de peldaños que incitan al descenso.

Me conoce, y también yo la conozco,
ya estuvo en mi penumbra
más de un siglo de veces.

Volverá con su voz llena de invierno
a desear hundirme.

Yo sé que volverá, pero esta vez
no será fácil que me quede al fondo
de su mar lacerante.

Primero
tendrá que pelear contra una guardia
de Lázaros en pie.

Creencias

Creía que venías exacto cada tarde
a mirarme un instante entre la niebla
a quitarle la vida a los olvidos.

Que alterabas el orden de los años
y volvías a mí 
con la puntualidad de la nostalgia
a hacerle un boca a boca a la desidia.

Incluso hasta creí que alguna vez
leerías mis líneas y mis versos.

Creía que esos gestos nos salvaban.

Pero ahora no andan los relojes,
seguramente
porque tan sólo yo les daba cuerda.

Ya ves que siempre caigo en cada trampa
que la imaginación me pone.

Me equivoqué al creer que la casualidad
era un olor a mariposas dulces
entrando en mi ventana unos segundos.

Ya ves,
volvió a perder un pulso la inocencia.

Y ahora la verdad es un lugar inhóspito.

lunes, 28 de agosto de 2017

Apatía

A veces no soy yo,
cuando la soledad se vuelve perezosa
y el cansancio no avisa,

cuando escribir no duele
ni se rompe el espejo en mil palabras
y una calma desierta se instala en los instantes,

y la vida bosteza
y me esconde alicientes y me oculta motivos
y apenas si me mira
y no me piensa.

A veces no soy yo,
lo sé cuando no puedo sentir nada
y escribo con la inercia de los actos reflejos,

con la tinta sin voz, vacía-mente,

cuando soy otra simple
mortal que ya está muerta.

lunes, 19 de junio de 2017

Recuerdo

Aunque tú no lo sepas
me dueles suavemente
como un sueño estancado, una utopía
o un sinfín de paréntesis en blanco.

Nunca te irás del todo
del espacio difuso donde vagan las cosas
que escapan del olvido.

Sobrevives ahí
como una isla ingrávida y constante
moviéndose despacio en el destiempo.

Te asomas y te escondes
igual que un verso a punto de escribirse

y dueles dulcemente

como un golpe de aire,
como un hielo en la frente del verano.

Aunque tú no lo sepas,
nunca te irás del todo,

me aprendí de memoria tus incendios
y también tus cenizas.